Algunas consideraciones sobre nuestro trabajo en Odio a Hamlet

Juan Pastor (de espaldas) ensayando ODIO A HAMLET con José Maya y Ana Miranda.

Juan Pastor (de espaldas) ensayando ODIO A HAMLET con José Maya y Ana Miranda.

“El intento más importante de lo que fué, fundamentalmente, un ejercicio actoral, consistió en la búsqueda de un estilo concreto, un estilo actoral muy característico dentro del género de la comedia y que a veces encontramos en lo mejor de ciertas series americanas como “Friends”. Al trabajar la carecterización, entre otras cosas, insistimos en la creación de tipos muy peculiares que encontramos en nuestra profesión, acentuando ciertos rasgos psicológicos para darles el tinte cómico necesario, pero partiendo de cierta veracidad interna, buscando dónde el personaje “padece” o “sufre” la situación y esquivando la pretensión del actor de ser “gracioso”. Una caracterización interior que nacía de los propios elementos interiores y que el actor era capaz de manipular hacia una expresión en cierto modo distorsionada. Por otro lado, buscamos que el actor generara una gran irradiación y tranquilidad que le llevara a una disposición especial de ánimo, llenando todo el espacio de felicidad y alegría. Como hacen los niños. Fue muy importante crear ese aura extendida para que todo el elenco se encontrarse envuelto en esa atmósfera adecuada desde una tranquilidad exenta de tensión y violencia. Y algo importantísimo para la comedia en general, una estructura rítmica muy precisa, muy estudiada que simultanea un ritmo rápido con otro lento. Al interrumpir ocasionalmente el ritmo rápido, al romper la monotonía de la actuación, buscamos generar en la atención del espectador pequeños “choques” que le ayudaran a descargar la tensión acumulada. George Abbott decía: “La comedia es el descarrilamiento de un tren de pensamientos”. Encontrar ese momento, situado precisamente en el segundo anterior a que el espectador rompa con su risa. En cierto modo el ritmo se interrumpe justo un momento antes de que se produzca ese descarrilamiento del que hablaba Abbott. Pero sobre todo quisimos abordar la dificultad del estilo, sin apartarnos de la verdad orgánica del actor, insistiendo en que la forma no solo no le inhibe, sino que puede potenciar su expresión más orgánica, si se coloca dentro de la lógica que requiere esta obra algo disparatada, pero tremendamente divertida y que a la vez nos hace reflexionar un poco sobre nuestra profesión y el lugar que todo artista debe ocupar en nuestra sociedad. Un ejercicio actoral de estilo teniendo muy presente la indisoluble unidad de contenido y forma, sin olvidar que el contenido tiene el papel dirigente, pero que ello no quita para que el actor pueda desarrollar su sentido de la forma.”

Juan Pastor Millet

José Maya hablando de su personaje en ODIO A HAMLET

Los ensayos de ODIO A HAMLET siguen su curso, con todo el equipo de actores al completo, a las órdenes de Juan Pastor.

En este vídeo podemos escuchar a José Maya, o Pepe Maya, como cariñosamente le llamamos y como se puede leer en el vídeo, hablando de su personaje, John Barrymore, actor estadounidense de teatro y de los primeros años del cine.