Palabras de Mar Gómez Glez sobre FUGA MUNDI

“Uno de mis primeros trabajos fue en el Centro de Migraciones y Racismo de la Universidad Complutense, en el cambio de milenio, justo cuando la inmigración en España era cada vez más palpable y afortunadamente la población se volvía cada vez más diversa, al menos en Madrid, mi ciudad. Me interesaba trabajar dramáticamente sobre la diferencia o lo que se concibe como diferencia socialmente, y cómo se gestionan las emociones que nos produce. No encontré la forma de entrar en el tema desde el presente y decidí situarme en el momento histórico en que la península ibérica se convirtió definitivamente en un territorio con una población muy homogénea. La idea de un imperio con una sola lengua, una sola religión y una sola etnia, que había comenzado con los Reyes Católicos en 1492 culminó en 1609, cuando Felipe III expulsó a la población morisca. Aquí se sitúa Fuga mundi que cuenta esta historia desde la alteridad, y desde la resistencia de los grupos alejados del poder, como eran este grupo de mujeres, y la población morisca que se convirtió en la “cabeza de turco” del momento de crisis que atravesaba el reino.

A medida que el texto avanzaba, avanzaron también los temas y las preocupaciones que los propios personajes demandaban. La cuestión de la alteridad alcanzó proporciones ontológicas en el momento en que el arte y la religión irrumpieron en la escena. Hice mucha investigación para escribir este texto y fui descubriendo varios personajes femeninos que pedían que se contara su historia. La mayoría de los personajes están inspirados en figuras históricas o mezclas de personajes históricos. Juana, la protagonista, es el resultado de la fusión entre Sor Juana Inés de la Cruz, la imaginera Luisa Roldán y la misma Santa Teresa. Sor Prudencia, la priora, está inspirada en algunas historias que pude encontrar leyendo tesis doctorales sobre los conventos españoles de aquella época.”

Mar Gómez Glez.

FUGA MUNDI

ENSAYO JUAN Y MAR2

Mar Gómez Glez junto a Juan Pastor en los ensayos

En la España del Siglo de Oro florecen las artes de Velázquez, Alonso Cano o Martínez Montañés, el teatro de Lope, Tirso y Calderón y la literatura de Quevedo y Cervantes. También es la España del Concilio de Trento y la paz con los flamencos con la consiguiente humillación católica que requería acciones compensatorias como la expulsión de los moriscos para ofrecer una imagen menos impura del catolicismo y una respuesta inquisidora ante unas amenazas injustificadas y que nos recuerdan hechos muy recientes en nuestra Europa actual. En aquella España, una escultora acreditada por su imaginería religiosa es perseguida por la Inquisición por usar como modelo a una morisca para figuras de la Virgen. Sus antiguas protectoras la ocultan en un monasterio de clausura, y durante su retiro obligado establecerá una extraña amistad con una misteriosa novicia que destapará la compleja relación de la artista con su obra y dejará huir sus temores y deseos más íntimos como artista y mujer de aquella época.

Juan Pastor Millet