TEATRO ¿PARA QUÉ?, decíamos ayer…

Un amigo cercano a quien aprecio mucho, no hace mucho me contó entre copa y copa, un poco alterado, después de haber asistido a uno de esos estrenos sonados en nuestro mundillo un poco provinciano de las artes escénicas, la siguiente historia:  “Muchas veces a lo largo de los ya mas de cuarenta años durante los que me he dedicado en cuerpo y alma a esta locura del teatro, me he preguntado como espectador ¿a qué voy al teatro?, y como artista ¿por qué hago teatro?. Posiblemente si hubiese empleado mi energía en otros quehaceres, como por ejemplo tratar de ganar dinero, ahora sería millonario o, si me hubiera dedicado a la política seguro que tendría mi parcela de poder asegurada. De manera que por coherencia conmigo mismo y aprovechando que te tengo aquí delante dispuesto a ser paciente y amable, voy a intentar aclararme en voz alta, y mientras lo hago intentaré encontrar alguna respuesta que me satisfaga y dé un sentido al gran esfuerzo y desgaste de energías empleada durante todos estos años de mi vida”. Y a continuación me soltó un monólogo que resumido podría ser el siguiente:

“Para mi el teatro es un lugar de encuentro para el sosiego del alma humana, un estímulo o acicate ante un mundo a veces duro y hostil, un espacio al que acudo para escuchar la verdad, disfrutando de la ficción, un sitio donde los sueños son intencionados y compartidos en un acto de voluntad colectiva donde decidimos vivir realidades imaginadas porque tenemos una necesidad espiritual o nos sentimos atraídos hacia lo lúdico. Algo atractivo pero a la vez necesario para el ser humano, cada vez mas extrañado ante el misterio de la existencia y la complejidad del alma humana. Un lugar donde sea posible soñar intencionadamente y permitirnos participar, como artista o como espectador, en un mundo que es real pero al mismo tiempo imaginado y descubrir durante ese juego algo de nosotros mismos o de la realidad circundante y no visible en nuestras cotidianas y grises vidas que nos ayude  aunque sea solo un poco a vivir”.

Me pareció su reflexión un poco pretenciosa y quizá empujado por un estado de ánimo que en ese momento, quizá por la atmósfera reinante en la cafetería en la que estábamos, me empujaba a huir de todo aquello excesivamente grave y serio, le interrumpí un poco cansado por su perorata, advirtiéndole que lo primero que debe plantearse alguien que se dedica al mundo teatral, es tener la capacidad para poder divertir, porque si uno se pone tan “estupendo” como lo estaba haciendo él a esas horas de la noche, corría el riesgo de quedarse solo en su burbuja. Cuantas veces hemos oído que bastante dura es la vida como para que en tus ratos de esparcimiento te la compliquen más, en vez de hacerte pasar un rato agradable y olvidarte de tus problemas cotidianos. Mi amigo no sé si por su carácter un poco apasionado o porque realmente se enfadó me contestó muy excitado: “ ¿Y quién dice lo contrario, o es que, acaso divertirse es caer en lo banal, en lo zafio, trivial o intrascendente?. Si voy al teatro, es porque espero gozar, pero espero hacerlo inteligentemente y no hay gozo mayor que el espiritual y aunque parezca un poco pedante en este momento es la respuesta más coherente que me puedo dar a mi mismo. El problema está si nuestro público está preparado para eso o se le ha educado para todo lo contrario. Estoy de acuerdo que el aburrimiento es algo terrible para el alma humana y prohibitivo en el teatro, pero la gente debería comprender que en el mundo hay poesía, verdadera belleza, sentimientos elevados, almas refinadas y afectuosas, que la vida es grande y hermosa  y que debería cultivar su espíritu para…” Y siguió embrollándose más y más. Y mientras lo hacía fue cuando me acordé de un comentario de Chejov, que al regresar a casa volví a consultar. Dice así: “Todo lo que quise fue decir honestamente a la gente: Mírense a ustedes mismos y vean que malas y monótonas son sus vidas. Lo importante es que la gente se dé cuenta de ello, porque entonces seguramente crearán para ellos mismos una vida distinta y mejor…” Y comprendí la inquietud de mi amigo.                                                                                                                                                                             Juan Pastor

Decíamos ayer…

Muchas veces me he preguntado por qué nos empeñamos en mantener el proyecto Guindalera a toda costa, a pesar de las dificultades con las que constantemente nos estamos enfrentando y que llegan a veces a producir situaciones verdaderamente angustiosas por esa obcecación que, como nosotros posiblemente mas gente padece en esta gran familia del teatro en nuestro país. ¿Porqué no salir de este pequeño recinto y emprender proyectos que generen una mayor repercusión social estrenando en espacios mas amplios, utilizando estrategias mas adecuadas para acercarnos al gran público, usando estímulos mas atractivos para los medios y cumpliendo con unas características en la programación que nos exigen las normativas de las instituciones oficiales, pero que nos alejan de nuestros objetivos como centros de creación con un sello propio o  simplemente nos centramos en tener unos buenos ingresos de taquilla…?  Al buscar una respuesta unas veces pienso, que como ocurre en la vida, casi nunca vamos a donde quisiéramos ir, sino a donde la vida nos lleva y si lo aceptamos como algo positivo sin traicionarnos a nosotros mismos, y eso es muy importante, descubrimos que lo que sucede es lo adecuado y por tanto se convierte en un alivio existencial. Pero otras veces y creo que mas convencido, después de analizar todo tipo de razones egoístas, altruistas,  emocionales, prácticas, de principios…., llego a la conclusión de que Guindalera es lo único que podía hacer o que se me permitía hacer si queríamos responder con honestidad a la fuerte llamada o motivación que padecemos algunos de los que amamos el teatro en nuestro país.

Con total independencia, sin dejarnos influir por cantos de sirenas y con el convencimiento de que para eso tenemos que pagar un precio alto, pensamos que Guindalera debe ser un lugar acogedor que permita una serena reflexión, que pueda convertirse, aunque sea durante unas pocas horas en un refugio que alivie el espíritu cansado por tanto despliegue de estímulos, afanes de estar a la última o de sorprendernos con grandes estímulos alejados de lo que nosotros consideramos que es la función mas necesaria del hecho teatral. Un gusto teatral es nuestro lema, gusto para los sentidos, la inteligencia y sobre todo el espíritu. Un espacio en el que la distancia entre los actores y los espectadores es tan corta que se puede leer en la retina de los ojos de aquellos y conectar con la verdad mas íntima y desnuda de sus expresiones y escuchar el jadeo mas profundo de sus emociones y hasta incluso el latido de sus corazones. Un espacio de íntima conexión para compartir los anhelos, deseos casi siempre no realizados, temores, inquietudes pero también gozos que nos plantean las obras de autores escogidos con toda minuciosidad. ¿Eso es un lujo o una exigencia en sociedades como la nuestra?

Guindalera, como centro de creación y exhibición con un sello propio, siempre ha querido beber de los grandes autores universales. Hemos montado a Cervantes, Shakespeare, Calderón, Ibsen, Chejov, Lorca, Valle Inclán, Pinter.., pero también nos interesan los autores contemporáneos con los que podamos establecer una fluida comunicación como Brian Friel, Sanchís Sinisterra, Ignacio Amestoy o Juan Mayorga y mas si en el proceso de creación de la misma obra podemos tener una participación activa con el autor. Esta sería la forma ideal de presentación de nuestros espectáculos, ya que sobre todo somos un centro de creación.

Por eso en nuestro próximo trabajo nos hemos planteado la autoría de una nueva obra.  Una reflexión sobre la naturaleza del amor como componente básico para la felicidad de los seres humanos. Partimos de una adaptación de una novela de Chejov, que se irá enriqueciendo con la experiencia práctica en los ensayos con los actores y el equipo de dirección con aportaciones nuevas extraídas de toda la obra del autor y centrándonos en una de sus principales preocupaciones: ¿por qué el ser humano, mereciéndoselo, no llega a ser feliz durante su corta existencia?. ¿Alguien podría ayudarnos a encontrar alguna respuesta que enriquezca nuestro trabajo?

Abril 2011. Articulo publicado en la revista Godot por Juan Pastor

Reflexiones

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momento representación de Tres años,de Juan Pastor basado el la obra de Chéjov. José Bustos, María Pastor, José Maya y Raúl Fernandez

Hay un problema grave en nuestra profesión y que en cierto modo es un reflejo de lo que pasa en nuestra sociedad. La falta de una autoestima colectiva. Si en nuestra sociedad no funcionan nuestras instituciones (justicia, autonomías, congreso, poderes reguladores de la economía, etc..) porque no buscan el bien común, aunque fueron creadas para eso, en la profesión teatral también falta voluntad colectiva en un trabajo que fundamentalmente es colectivo.

En nuestro trabajo tenemos que pensar que los problemas ajenos nos afectan. Mi crecimiento tiene que ver con la escucha y resolución de los problemas ajenos. Juan Pastor

Interpretando a Chéjov con Juan Pastor

Utilizamos las obras de Chejov porque nos sirven como mecanismo para desarrollar la capacidad del actor, en la escucha verdadera que es  generadora de impulsos y en la habilidad para construir una rica línea de pensamiento, como consecuencia de lo que le sucede al personaje y que no siempre coincide con lo que dice.

Las obras de Chejov siempre te recuerdan que no hay que dejar en el trastero los deseos de transformar nuestra realidad personal más gris, y con ello contribuir activamente en ese cambio necesario de nuestro entorno.

 

Paralelismos entre FUGA MUNDI y la actualidad

FUGA MUNDI es un proyecto de mujeres y sobre mujeres, en un momento en que el papel de la mujer en las Artes Escénicas parece estar demandando más presencia. Los integrantes del proyecto son en su mayoría mujeres (autora, actrices, ayudante de dirección, ambientación, producción, etc.) dirigidas por Juan Pastor.

La obra transcurre en el interior de un peculiar convento, mientras fuera de sus pacíficos muros, el país entero se agita con la expulsión de los moriscos en la España de Cervantes. Hoy desde nuestra isla creativa, nuestro pequeño Teatro, nos hacemos ECO de la crisis de los refugiados sirios, buscando el sosiego de la reflexión desde la perspectiva de una autora española que vive en Estados Unidos y un equipo de mujeres actrices y creadoras que, como en la obra, ante una realidad profesional nada favorable luchan contra la banalidad apostando por un trabajo riguroso sin artificios. Fuga mundi es un montaje de pequeño formato que supone un bálsamo reparador después de un año vertiginoso con el éxito de Tres hermanas en los Teatros del Canal y en espera de su programación en gira.

María Pastor.

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Decreto de expulsión de los moriscos en el s.XVII

Palabras de Mar Gómez Glez sobre FUGA MUNDI

“Uno de mis primeros trabajos fue en el Centro de Migraciones y Racismo de la Universidad Complutense, en el cambio de milenio, justo cuando la inmigración en España era cada vez más palpable y afortunadamente la población se volvía cada vez más diversa, al menos en Madrid, mi ciudad. Me interesaba trabajar dramáticamente sobre la diferencia o lo que se concibe como diferencia socialmente, y cómo se gestionan las emociones que nos produce. No encontré la forma de entrar en el tema desde el presente y decidí situarme en el momento histórico en que la península ibérica se convirtió definitivamente en un territorio con una población muy homogénea. La idea de un imperio con una sola lengua, una sola religión y una sola etnia, que había comenzado con los Reyes Católicos en 1492 culminó en 1609, cuando Felipe III expulsó a la población morisca. Aquí se sitúa Fuga mundi que cuenta esta historia desde la alteridad, y desde la resistencia de los grupos alejados del poder, como eran este grupo de mujeres, y la población morisca que se convirtió en la “cabeza de turco” del momento de crisis que atravesaba el reino.

A medida que el texto avanzaba, avanzaron también los temas y las preocupaciones que los propios personajes demandaban. La cuestión de la alteridad alcanzó proporciones ontológicas en el momento en que el arte y la religión irrumpieron en la escena. Hice mucha investigación para escribir este texto y fui descubriendo varios personajes femeninos que pedían que se contara su historia. La mayoría de los personajes están inspirados en figuras históricas o mezclas de personajes históricos. Juana, la protagonista, es el resultado de la fusión entre Sor Juana Inés de la Cruz, la imaginera Luisa Roldán y la misma Santa Teresa. Sor Prudencia, la priora, está inspirada en algunas historias que pude encontrar leyendo tesis doctorales sobre los conventos españoles de aquella época.”

Mar Gómez Glez.

FUGA MUNDI

ENSAYO JUAN Y MAR2

Mar Gómez Glez junto a Juan Pastor en los ensayos

En la España del Siglo de Oro florecen las artes de Velázquez, Alonso Cano o Martínez Montañés, el teatro de Lope, Tirso y Calderón y la literatura de Quevedo y Cervantes. También es la España del Concilio de Trento y la paz con los flamencos con la consiguiente humillación católica que requería acciones compensatorias como la expulsión de los moriscos para ofrecer una imagen menos impura del catolicismo y una respuesta inquisidora ante unas amenazas injustificadas y que nos recuerdan hechos muy recientes en nuestra Europa actual. En aquella España, una escultora acreditada por su imaginería religiosa es perseguida por la Inquisición por usar como modelo a una morisca para figuras de la Virgen. Sus antiguas protectoras la ocultan en un monasterio de clausura, y durante su retiro obligado establecerá una extraña amistad con una misteriosa novicia que destapará la compleja relación de la artista con su obra y dejará huir sus temores y deseos más íntimos como artista y mujer de aquella época.

Juan Pastor Millet

Impresiones – Tres Hermanas

grupo recortada 11 nov 15Parte del reparto de Tres hermanas.

Hay en la atmósfera de Tres Hermanas una extraña turbulencia, cierta inquietud. Todos están impacientes y parecen contentos, pero sus comportamientos son extraños, están distorsionados. Son como un grupo de excéntricos, y sin embargo, hay una calidez y una ternura subyacentes. Los sentimientos más profundos y oscuros están implícitos en las acciones más inclasificables. Una madeja de impulsos emocionales, una red de extraños comportamientos conforman una línea emocional básica en la obra. Las emociones no se comentan ni llegan a expresarse, pero las intuimos por las acciones más extrañas.

En el primer acto hay una atmósfera alegre, desenfadada, un poco “loca”, simpática y de buen tono. Los personajes abordan la vida como si fuera una broma o una fiesta eterna. Tienen el poder de la risa, la alegría, el ingenio en la gracia más rompedora, pero también hay algo insustancial en sus comportamientos. En la casa de los Prózorov reina la trivialidad.

Juan Pastor Millet

(Ya está abierta la venta de entradas en los Teatros del Canal para acudir a la representación de Tres Hermanas en enero. Más información aquí.)

Nuestras Tres Hermanas

IMG-20151029-WA0001Jose Troncoso caracterizado como Ferapont

Los “actores-personajes” en nuestra versión teatral de Tres Hermanas son soñadores, fantasiosos, urdidores de proyectos irrealizables y apasionados niños adultos. Las limitaciones con las que tropiezan en su trabajo provocan nuevas posibilidades que les hacen ser artistas más libres. Durante la representación, hay momentos que trascienden la ficción de la obra porque sienten que es análoga a su realidad actual, y en ese instante muestran su punto de vista al público, rompiendo la convención escénica. De esta manera, aunque la obra de Chéjov se representa tal cual era en 1.890, lo hace en un marco contemporáneo.

Juan Pastor Millet

(El 6 de noviembre será el último día para convertise en micromecenas de Tres Hermanas y conseguir una entrada por anticipado. Toda la información aquí.)